AL GARETE

                                                                                              Clip_2

  La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.
                                                        Howard P. Lovecraft (1890 – 1937)
 

El sol está cayendo, empieza a refrescar, habrá que pensar en volver. La caña ni se movió, señal que no picaron. Flor de siesta me dormí. También, el bote es como una cuna.

No tenía derecho de hacerme esto. Cuando la agarre me va a escuchar. ¿Y el otro qué, va a decir que no se enteró? No tienen perdón. Por mí que se mueran.

¡Carajo!, ¿cómo llegué hasta aquí? No se ve nada más que agua. El horizonte parece redondo. ¿Dónde estará la costa? Cuánto voy a tener que remar para volver. Pero ¿para dónde? No sea cosa que en vez de acercarme a tierra me aleje. Todo lo que flota termina en alguna orilla, pero hasta ahora la corriente me arrastró mar adentro. Más vale que me encuentren antes de que oscurezca porque si no… Nadie sabe que salí. Primero tendrán que descubrir que falta el bote, después ocurrírseles que alguien debió sacarlo. Recién entonces empezarán a buscar.

¿Cuánto aguantaré sin comer? Hasta ahora no hubo pique… Me matará el hambre. No, primero me voy a morir de sed.

En el nombre de Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Sálvame, Señor, ten misericordia de este pobre infeliz.

Dicen que no hay que tomar agua de mar porque te volvés loco, da diarrea, vómitos y qué sé yo cuántas cosas más. Dios mío, hacé que llueva. No, mejor no, si el bote se llena de agua estoy perdido.

Padre nuestro que estás en los cielos…

Seguro papá va a decir que esto me pasa por atolondrado, por no pensar en las consecuencias. Pobre, él cree que es pero no es. Quizás lo supiera pero se aguantó de decirlo para que yo no me enterase. Para mí siempre será mi padre. Con el otro que nunca no aportó no quiero saber nada. El informe del ADN no deja dudas: Ella es pero él no. Cuando lo leí se me taparon los oídos, la cabeza empezó a darme vueltas y vomité. Parecía que me había agarrado un tornado. Me dio tanta vergüenza… No me importan las explicaciones que quieran darme. Mirar para atrás, tratar de entender, de encontrar una respuesta no va a cambiar nada.

De esta no zafo. Pensar que me subí al bote para tranquilizarme… Todo por culpa de ellos. Lo peor es que no se van a enterar. Ni remordimiento tendrán.

Dios te salve María, llena eres de gracia…

Las lanchas amarillas y los veleros ya habrán vuelto al puerto. ¿Y los petroleros, dónde se metieron los petroleros? ¿Qué pasó con el petróleo, se acabó o qué? Ni pájaros hay, debo estar muy lejos de la costa.

Llegó la noche, no hay rastros de luna ni del resplandor de la ciudad… A gatas se ven algunas estrellas. Sin bengalas ni linterna en este pozo negro no me encuentran ni que me lleven por delante. Si el sol sale por el este, cuando amanezca voy a remar para el otro lado.

Creo en Dios padre, todo poderoso, creador del cielo y de la tierra…

Dicen que la parca viene cuando uno ha cumplido con su cometido en esta vida. Yo no cumplí con ninguno, todavía soy una esperanza, apenas un proyecto.

Señor, no quiero ser héroe ni mártir ni alcanzar la paz eterna ni nada. No la culpo a mi madre ni al otro por lo que hicieron, habrán tenido sus razones. Lo único que te pido es que me dejes vivir, ¿tengo derecho, no?, soy joven.

Nos postramos ante vos, te rogamos protección, pero no te tiembla el pulso a la hora de castigarnos. No es justo, ¿no te parece que sos demasiado cruel? Estoy seguro que si alguien condenara a muerte a un chico por salir a pescar y quedarse dormido, lo mandarías directo al infierno. Sería bueno que de vez en cuando sintieras algo de miedo a equivocarte.

La sed es insoportable. Tomaría un sorbo de agua. ¿Y si me enfermo? No me importa, peor es esto. Tengo miedo, ¿y si me asomo por la borda y me caigo? Mejor junto un poco con las manos. Casi toda se escurre entre los dedos. Tomo lo poquito que queda. Por lo menos está fresca.

La Difunta Correa tiene devotos por todas partes. Pongo mi alma en tus manos milagrosas y me encomiendo a vos, santita, que sabés de estar sola en el desierto, de morir de sed…. Si me salvás de esta te juro que….

Los antiguos marineros decían haber visto salir serpientes, pulpos y medusas gigantes que hundían barcos y se comían a la gente… Si no son los monstruos serán los tiburones. Tal vez encuentren restos del bote pero lo que es de mí… «Su cuerpo sigue desaparecido», dirán en la tele. Voy a morir con toda una historia por vivir. Nadie se acordará de mí nunca más. Tanto esperar el momento de nacer para tener este final desgraciado. No me resigno, esto no puede estar pasándome a mí.

La sed me mata. Tengo la garganta hecha un fuego, debe ser por la sal. Tomo otro sorbo. El fondo del bote está lleno de agua. Siento los pies helados, no paro de temblar. Desaparecieron las estrellas. Menos mal que el mar está calmo, si el oleaje aumenta se va a poner difícil la cosa.

Oigo algo, es como un ruido de motor. Remo con desesperación, el sonido aumenta. Aparecen algunas lucecitas borrosas. Están muy alto, van arriba de un bulto oscuro grande como un edificio. Espero que no sea una alucinación. Gracias, Señor, y a vos santita, sabía que no me iban a abandonar. El ruido de la máquina tapa mis gritos. Me paro, revoleo la camisa, grito a más no poder. Señor, haz que alguien se asome y me vea.

Mamá, el monstruo se acerca, viene directo hacia mí…

                                                                                                                                             Alejandro Ramón